Pecio corbeta de crucero alemana Gneisenau

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Ítem número 46 de 50 en Málaga


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Los restos subacuáticos de la corbeta de crucero alemana Gneisenau son el recuerdo de un luctuoso acontecimiento: el 16 de diciembre de 1900, la embarcación germana anclada en la entrada del puerto de Málaga sufrió un naufragio por el fuerte temporal que provocó 41 víctimas. La labor de rescate efectuada por los malagueños provocó que se estrecharan los lazos entre Alemania y Málaga, como así demuestra el aporte económico que ofrecieron los germanos ocho años después para la reconstrucción del puente de Santo Domingo, destruido por una riada en 1907.

Periodo
Anterior a la carretera
Relación con la carretera
Se encuentra en el corredor
Estado actual
Pendiente
Estado de conservación
Pendiente
Protección
  • BIC zona arqueológica (inscrito BOJA 06/07/2009)
Accesibilidad
  • Dificultad de acceso: Alto
  • Visita: No accesible

Descripciones

  • El 16 de diciembre de 1900 se hundió la corbeta Gneisenau en el espigón de Levante del puerto de Málaga. Se trataba de un barco escuela alemán. El naufragio de esta embarcación causó una gran conmoción en la ciudad que se volcó en el rescate de los tripulantes, la mayoría cadetes en práctica. Consta la existencia de dos fotografías del momento del naufragio. En 1901 el barco fue parcialmente destruido, principalmente la arboladura que sobresalía del agua.

    Fuente: BOJA, no. 129, 6 de julio de 2009, p. 93

  • La fragata de la guerra alemna "Gneisenau" se encontraba anclada en las proximidades del puerto de Málaga, el 16 de diciembre de 1900. "Era un barco de 2843 toneladas y desplazaba 14 cañones. Su dotación se componía de 470 tripulantes". Al frente del buque se encontraba el comandante Kresthman. La estancia del barco en nuestras aguas se debía a una embajada extraordinaria que Alemania realizaba en Marruecos. Por este motivo la "Gneisenau" se hallaba en espera de que el embajador alemán cumpliese su misión, para salir rumbo a Mogador y recoger la embajada. Eran estos años primeros del siglo XX en lo que los acuardos y tratados entre España, Francia e Inglaterra buscaban soluciones partidistas en el norte de África; en los que los intereses estratégicos, económicos y financieros de las primeras potencias europeas estaban en juego, disputándose la primacía de la zona:

    - Francia: intentaba extender su influencia por el Magreb y obtener así mayor seguridad para su colonia Argelia.

    - Inglaterra tratabo de fortalecer su posición en el estrecho de Gibraltar.

    - España dedicaba también una atención preferente a la cuestión de Marruecos, sobre todo tras el desastre del "98", y como protección a una cadena de establecimientos litorales en el norte marroquí.

    - Alemania se esforzaba en hacer acto de presencia en la zona siquiera sea para obtener compensaciones, cada vez que Francia, Inglaterra y España pretendían resolver por su propia y exclusiva cuenta el problema marroquí.

    Durante todo el día 15 del mes de diciembre de 1900 oscuros nubarrones habían ido poblando todo el cielo de nuestra ciudad, y una pertinaz e insistente lluvia había hecho su aparición. La madrugada del 16 el mal tiempo fue empeorando progresivamente, y el amanecer presenciaba ya un fuerte temporal de Levante que se había adueñado de nuestra costa. La fragata alemana permanecía en las inmediaciones del puerto. El comandante del buque recibió a primeras horas de la mañana un mensaje de la Comandancia de Marina en el que se le advertía del progresivo empeoramiento del tiempo, y se le invitaba a que entrase y fondeara el barco dentro del recinto portuario. Pero el aviso fue desatendido. Según Pérez Triano, el comandante contestó lo siguiente: "Agradezco las buenas intenciones, pero las aguas del Mediterráneo son mansas. La "Gneisenau" siempre salió victoriosa en los mares". Poco después comenzó el principio de lo que sería el fin de la fragata y de algunos de sus tripulantes. Rota una de sus anclas, y ante la imposibilidad del buque de encender los fuegos y de salir de esa crítica situación, los esfuerzos se intensificaron por encontrar una solución que cada vez se hacía más difícil y angustiosa. Finalmente se rompió también la segunda y última ancla y fue entonces cuando la fragata quedó a merced de las olas y del huracanado viento. Eran las 11,30 de la mañana.

    En esta terrible situación se dispuso la evacuación de la tripulación, botando al mar varias lanchas. Una de ellas, dada la proximidad de la costa, fue inmediatamente a estrellarse contra las rocas. Las otras eran zarandeadas por las impetuosas olas y sin ningún control de sus aterrados ocupantes. "Botes que tan pronto se llenan de náufragos como se hunden en el mar, arrastrando la carga de muchos hombres que se confunden con las irritadas olas (...). Otros eran empujados contra las piedras abriéndose la cabeza, rompiéndose los brazos y piernas, destrozándose mutuamente". Entre tanto, la inmensa nave iba acercándose peligrosamente al malecón. El comandante, sobre cubierta, seguía intentando poner a salvo a los marineros, "pero un golpe de mar lo echó fuera, comenzando una lucha desesperada con el terrible elemento durante dos horas, agotando sus fuerzas, concluyó por sumergirlo". Por fin la nave fue arrojada contra la escollera, quedando encallada entre las rocas. "El buque fue hundiéndose (...), quedando sólo con la extremidad de los mayores palos fuera".

    Para el pueblo de Málaga no había pasado desapercibida aquella tremenda situación. Desde los primeros momentos de la tragedia numerosas personas que habían observado el barco, comenzaron a correr la voz y a acercarse a las proximidades de la escena, y casi sin vacilar, instintivamente, fueron organizándose grupos de auxilio. Varias embarcaciones se hicieron a la mar, logrando rescatar a algunos marineros casi desfallecidos; otras no tenían la misma fortuna y eran a su vez presa de las aguas. Otros grupos arrojaban desde las peñas cuerdas a los hombres que luchaban desesperadamente contra las olas y las rocas. Otros lograron coger un cable que les arrojaron desde el buque encallado algunos marineros que aún permanecían en él, y amarrándolo a las piedras, permitieron que, deslizándose sobre la cuerda, se salvasen algunos de ellos. El periódico "La Información" narró, un año después de la catástrofe, la actuación de los malagueños en los siguientes términos:

    "El pueblo de Málaga levantóse al impulso celestial de caridad y acudió a la catastrófe, mezclando su grito de espanto con el de angustia y dolor del náufrago. Todo el pueblo sin distinción de clases, como un solo ser, un solo corazón, se ocupó del salvamento; unos con la cuerda, otros con la venda, otros entre las mismas peñas escondidos esperaban que a su alcance llegar alguno de aquellos seres, juguetes de las embravecidas olas, y los hospitales, los coches, los brazos de todo el mundo eran sólo para los alemanes, para los náufragos, nuestros huéspedes, nuestros hermanos en la desgracia".

    Los heridos fueron llevados al Hospital Noble y el resto de la tripulación salvada al Cuartel de Levante y al Ayuntamiento, donde se llevaron camas de la Cruz Roja. La oficialidad fue acogida por el cónsul de Alemania, don Adolfo Príes, en su domicilio. Hubo también algunas víctimas entre los intrépidos malagueños que participaron en el rescate. Aunque no se ha podido constatar la cifra, han llegado a cifrarse en 12 del número de los ahogados.

    Málaga entera, junto con los supervivientes, acudió al enterramiento y oficios religiosos de las víctimas, "demostrando en los actos el luto que rodeaba a la población y el sentimiento que la embargaba a la vez que la muestra de consideración y amistad a la nación amiga".

    Días más tarde, la prensa europea recogió el suceso, exaltando la actitud de los malagueños: "El hombre de Málaga ha sido pronunciado con respeto en todo el mundo civilizado (...), coincidiendo en sus juicios respecto a los rasgos de heroísmo realizados en tan solemnes momentos y la hospitalidad tributada después a los marinos alemanes". El poeta alemán Juan Fastenranth, en una carta de agradecimiento dirigida a don Narciso Díaz Escovar, decía entre otras cosas:

    "... los alemanes, conmovidos por pruebas tan evidentes de abnegación y valor insuperables, damos nuestros corazones a los dignos hijos de la siempre heroica y siempre benéfica España, y rogamos a Dios que derrame sus bendiciones sobre cada marinero malagueño y sobre la ciudad que, si antes brindaba la salud a los enfermos, es hoy la samaritana de los heridos, presta toda clase de auxilios a los náufragos y abre la puerta del sepulcro a los héroes alemanes muertos en la espantosa catástrofe ocurrida el 16 de diciembre".

    La prensa malagueña se hizo eco igualmente de la noticia, recogiendo ampliamente el suceso, así como los pormenores en los días sucesivos. Es digno de destacar el hecho acaecido a cinco pescadores, por la honradez demostrada, que, regresando de su trabajo, divisaron el cuerpo de un hombre flotando en las aguas. Tras elevarlo a la barca, y sin tocar para nada sus ropas, lo condujeron a la playa del consulado alemán, entregando el cuerpo sin vida al representante de la nación alemana. Una vez reconocido el cadáver y registradas sus ropas, se encontraron en los bolsillo dinero y joyas cuyo valor ascendía a una respetable suma".

    María Cristina, la Reina Regente española, pocos días después del suceso, el 3 de enero de 1901, otorgaría al pueblo de Málaga, por su abnegado heroísmo para con los náufragos alemanes, el título de "Muy Hospitalaria" mediante el siguiente Real Decreto:

    "De conformidad con las razones expuestas por el ministro de la Gobernación, de acuardo con el Consejo de Ministros:

    En nombre de Mi Augusto Hijo el Rey D. Alfonso XIII y como Reina Regente del Reino.

    Vengo en conceder a la ciudad de Málaga el título de MUY HOSPITALARIA a que tan honrosamente se ha hecho acreedora, rivalizando todas sus clases, Corporaciones y Ayuntamiento en el salvamento de náufragos de la fragata de guerra alemana "Gneisenau", acreditando una vez más las altas dotes de abnegació y valor y caridad que distinguen a tan noble pueblo.

    Dado en Palacio a tres de Enero de mil novecientos uno.–MARÍA CRISTINA.–El Ministrio de la Gobernación, JAVIER UGARTE".

    Después de casi dos semanas de permanencia en el Hospital Noble, los últimos heridos del naufragio fueron dados de alta, y días después zarparían en el vapor "Andalucía" con rumbo a Alemania. Los marinos fueron despedidos en el muelle por la colonia alemana y por numerosas personas que presenciaban el embarque; asistió igualmente una comisión del Ayuntamiento.

    Los marinos alemanes que quedaron en nuestra tierra quedaron para siempre en ella. Desde entonces son partícipes de la historia de Málaga. En el cementerio de los "ingleses" reposarían los restos de aquellos que no pudieron ser rescatados con vida. Fueron 41 víctimas. Un mausoleo recoge los restos de estos hombres, conservándose aún hoy día el sepulcro en perfecto estado. Una corona de laurel con un lazo con los colores germanos y algunas flores perduran todavía la memoria de aquellas víctimas.

    En el Liceo de Málaga, el 30 de septiembre de 1901, se haría el reparto de diversos regalos a la ciudad por su heroica acción y como agradecimiento del Gobierno alemán. Presidió el acto el cónsul de Alemania, don Adolfo Pries, con los gobernadores civil y militar, el alcalde de la ciudad y otras autoridades. Se leyeron las distinciones, y el señor alcalde dio las gracias en nombre de la ciudad.

    Fuente: PAEZ GALIAN, Ezequiel. El Naufragio de la Fragata alemana "Gneisenau" y el Puente de Santo Domingo. En Revista Jábega, no. 29, 1980, p. 3-7.

Catalogación

Tipologías

Tipología Pecio
Actividad Submarina
Cronología 16/12/1900

Agentes

Actuación Hundimiento

Protección

  • BIC zona arqueológica (inscrito BOJA 06/07/2009)

Información documental

  • Archivo del Puerto de Málaga. Corbeta de crucero alemana Gneisenau, 1901.
  • BOJA, no. 129, 6 de julio de 2009, p. 93
  • Centro de Arqueología Subacuática. Nuria Esther Rodríguez Mariscal,Documentación y Análisis del Riesgo Antrópico del Patrimonio Arqueológico Subacuático de Andalucía. Provincia de Almería. Corbeta de crucero alemana Gneisenau, 1997.

Información bibliográfica

Datos geográficos

ETRS 89 UTM Zona 30N 36.711143, -4.412009
SRC WGS 84 36°42'40.1"N 4°24'43.2"W